Leonardo el científico

Nació en 1452 en la villa toscana de Vinci, hijo natural de una campesina, Caterina (que se casó poco después con un artesano de la región), y de Ser Piero, un rico notario florentino. Italia era entonces un mosaico de ciudades-estados como Florencia, pequeñas repúblicas como Venecia y feudos bajo el poder de los príncipes o el papa. El Imperio romano de Oriente cayó en 1453 ante los turcos y apenas sobrevivía aún, muy reducido, el Sacro Imperio Romano Germánico; era una época violenta en la que, sin embargo, el esplendor de las cortes no tenía límites.

A pesar de que su padre se casó cuatro veces, sólo tuvo hijos (once en total, con los que Leonardo acabó teniendo pleitos por la herencia paterna) en sus dos últimos matrimonios, por lo que Leonardo se crió como hijo único. Su enorme curiosidad se manifestó tempranamente, dibujando animales mitológicos de su propia invención, inspirados en una profunda observación del entorno natural en el que creció. Giorgio Vasari, su primer biógrafo, relata cómo el genio de Leonardo, siendo aún un niño, creó un escudo de Medusa con dragones que aterrorizó a su padre cuando se topó con él por sorpresa.

Consciente ya del talento de su hijo, su padre lo autorizó, cuando Leonardo cumplió los catorce años, a ingresar como aprendiz en el taller de Andrea del Verrocchio, en donde, a lo largo de los seis años que el gremio de pintores prescribía como instrucción antes de ser reconocido como artista libre, aprendió pintura, escultura, técnicas y mecánicas de la creación artística.

El primer trabajo suyo del que se tiene certera noticia fue la construcción de la esfera de cobre proyectada por Brunelleschi para coronar la iglesia de Santa Maria dei Fiori. Junto al taller de Verrocchio, además, se encontraba el de Antonio Pollaiuollo, en donde Leonardo hizo sus primeros estudios de anatomía y, quizá, se inició también en el conocimiento del latín y el griego.

Era un joven agraciado y vigoroso que había heredado la fuerza física de la estirpe de su padre; es muy probable que fuera el modelo para la cabeza de San Miguel en el cuadro de Verrocchio Tobías y el ángel, de finos y bellos rasgos. Por lo demás, su gran imaginación creativa y la temprana maestría de su pincel, no tardaron en superar a las de su maestro: en el Bautismo de Cristo, por ejemplo, donde un dinámico e inspirado ángel pintado por Leonardo contrasta con la brusquedad del Bautista hecho por Verrocchio.

El joven discípulo utilizaba allí por vez primera una novedosa técnica recién llegada de los Países Bajos: la pintura al óleo, que permitía una mayor blandura en el trazo y una más profunda penetración en la tela.

Además de los extraordinarios dibujos y de la participación virtuosa en otras obras de su maestro, sus grandes obras de este período son un San Jerónimo y el gran panel La adoración de los Magos (ambos inconclusos), notables por el innovador dinamismo otorgado por la maestría en los contrastes de rasgos, en la composición geométrica de la escena y en el extraordinario manejo de la técnica del claroscuro.

Florencia era entonces una de las ciudades más ricas de Europa; sus talleres de manufacturas de sedas y brocados de oriente y de lanas de occidente, y sus numerosas tejedurías la convertían en el gran centro comercial de la península itálica; allí los Médicis habían establecido una corte cuyo esplendor debía no poco a los artistas con que contaba. Pero cuando el joven Leonardo comprobó que no conseguía de Lorenzo el Magnífico más que alabanzas a sus virtudes de buen cortesano, a sus treinta años decidió buscar un horizonte más prospero.

En 1482 se presentó ante el poderoso Ludovico Sforza, el hombre fuerte de Milán por entonces, en cuya corte se quedaría diecisiete años como «pictor et ingenierius ducalis». Aunque su ocupación principal era la de ingeniero militar, sus proyectos (casi todos irrealizados) abarcaron la hidráulica, la mecánica (con innovadores sistemas de palancas para multiplicar la fuerza humana), la arquitectura, además de la pintura y la escultura.

Fue su período de pleno desarrollo; siguiendo las bases matemáticas fijadas por León Bautista Alberti y Piero della Francesca, Leonardo comenzó sus apuntes para la formulación de una ciencia de la pintura, al tiempo que se ejercitaba en la ejecución y fabricación de laúdes.

Estimulado por la dramática peste que asoló Milán y cuya causa veía Leonardo en el hacinamiento y suciedad de la ciudad, proyectó espaciosas villas, hizo planos para canalizaciones de ríos e ingeniosos sistemas de defensa ante la artillería enemiga. Habiendo recibido de Ludovico el encargo de crear una monumental estatua ecuestre en honor de Francesco, el fundador de la dinastía Sforza, Leonardo trabajó durante dieciséis años en el proyecto del «gran caballo», que no se concretaría más que en una maqueta, destruida poco después durante una batalla.

Resultó sobre todo fecunda su amistad con el matemático Luca Pacioli, fraile franciscano que en 1494 publicó su tratado de la Divina proportione, ilustrada por Leonardo. Ponderando la vista como el instrumento de conocimiento más certero con que cuenta el ser humano, Leonardo sostuvo que a través de una atenta observación debían reconocerse los objetos en su forma y estructura para describirlos en la pintura de la manera más exacta.

De este modo el dibujo se convertía en el instrumento fundamental de su método didáctico, al punto que podía decirse que en sus apuntes el texto estaba para explicar el dibujo, y no éste para ilustrar a aquél, por lo que Da Vinci ha sido reconocido como el creador de la moderna ilustración científica.

El ideal del saper vedere guió todos sus estudios, que en la década de 1490 comenzaron a perfilarse como una serie de tratados (inconclusos, que fueron recopilados luego en el Codex Atlanticus, así llamado por su gran tamaño).

Incluye trabajos sobre pintura, arquitectura, mecánica, anatomía, geografía, botánica, hidráulica, aerodinámica, fundiendo arte y ciencia en una cosmología individual que da, además, una vía de salida para un debate estético que se encontraba anclado en un más bien estéril neoplatonismo.

Aunque Leonardo no parece que se preocupara demasiado por formar su propia escuela, en su taller milanés se creó poco a poco un grupo de fieles aprendices y alumnos: Giovanni Boltraffio, Ambrogio de Predis, Andrea Solari, su inseparable Salai, entre otros; los estudiosos no se han puesto de acuerdo aún acerca de la exacta atribución de algunas obras de este período, tales como la Madona Litta o el retrato de Lucrezia Crivelli.

Contratado en 1483 por la hermandad de la Inmaculada Concepción para realizar una pintura para la iglesia de San Francisco, Leonardo emprendió la realización de lo que sería la celebérrima Virgen de las Rocas, cuyo resultado final, en dos versiones, no estaría listo a los ocho meses que marcaba el contrato, sino veinte años más tarde.

La estructura triangular de la composición, la gracia de las figuras, el brillante uso del famoso sfumato para realzar el sentido visionario de la escena, convierten a ambas obras en una nueva revolución estética para sus contemporáneos.
A este mismo período pertenecen el retrato de Ginevra de Benci (1475-1478), con su innovadora relación de proximidad y distancia y la belleza expresiva de La belle Ferronière.

Pero hacia 1498 Leonardo finalizaba una pintura mural, en principio un encargo modesto para el refectorio del convento dominico de Santa Maria dalle Grazie, que se convertiría en su definitiva consagración pictórica:

La última cena.

Necesitamos hoy un esfuerzo para comprender su esplendor original, ya que se deterioró rápidamente y fue mal restaurada muchas veces. La genial captación plástica del dramático momento en que Cristo dice a los apóstoles «uno de vosotros me traicionará» otorga a la escena una unidad psicológica y una dinámica aprehensión del momento fugaz de sorpresa de los comensales (del que sólo Judas queda excluido).

El mural se convirtió no sólo en un celebrado icono cristiano, sino también en un objeto de peregrinación para artistas de todo el continente.
A finales de 1499 los franceses entraron en Milán; Ludovico el Moro perdió el poder. Leonardo abandonó la ciudad acompañado de Pacioli y tras una breve estancia en casa de su admiradora la marquesa Isabel de Este, en Mantua, llegó a Venecia. Acosada por los turcos, que ya dominaban la costa dálmata y amenazaban con tomar el Friuli, la Signoria contrató a Leonardo como ingeniero militar.

En pocas semanas proyectó una cantidad de artefactos cuya realización concreta no se haría sino, en muchos casos, hasta los siglos XIX o XX, desde una suerte de submarino individual, con un tubo de cuero para tomar aire destinado a unos soldados que, armados con taladro, atacarían las embarcaciones por debajo, hasta grandes piezas de artillería con proyectiles de acción retardada y barcos con doble pared para resistir las embestidas.

Los costes desorbitados, la falta de tiempo y, quizá, las excesivas (para los venecianos) pretensiones de Leonardo en el reparto del botín, hicieron que las geniales ideas no pasaran de bocetos. En abril de 1500 Da Vinci entró en Florencia, tras veinte años de ausencia.

César Borgia, hijo del papa Alejandro VI, hombre ambicioso y temido, descrito por el propio Maquiavelo como «modelo insuperable» de intrigador político y déspota, dominaba Florencia y se preparaba para lanzarse a la conquista de nuevos territorios.

Leonardo, nuevamente como ingeniero militar, recorrió los terrenos del norte, trazando mapas, calculando distancias precisas, proyectando puentes y nuevas armas de artillería. Pero poco después el condottiero cayó en desgracia: sus capitanes se sublevaron, su padre fue envenenado y él mismo cayó gravemente enfermo.

En 1503 Leonardo volvió a la ciudad, que por entonces se encontraba en guerra con Pisa y concibió allí su genial proyecto de desviar el río Arno por detrás de la ciudad enemiga cercándola y contemplando la construcción de un canal como vía navegable que comunicase Florencia con el mar: el proyecto sólo se concretó en los extraordinarios mapas de su autor.

Pero Leonardo ya era reconocido como uno de los mayores maestros de Italia.

En 1501 había causado admiración con su Santa Ana, la Virgen y el Niño; en 1503 recibió el encargo de pintar un gran mural (el doble del tamaño de La última cena) en el palacio Viejo: la nobleza florentina quería inmortalizar algunas escenas históricas de su gloria.

Leonardo trabajó tres años en La batalla de Angheri, que quedaría inconclusa y sería luego desprendida por su deterioro. Importante por los bocetos y copias, éstas admirarían a Rafael e inspirarían, un siglo más tarde, una célebre de Peter Paul Rubens.

También sólo en copias sobrevivió otra gran obra de este periodo: Leda y el cisne. Sin embargo, la cumbre de esta etapa florentina (y una de las pocas obras acabadas por Leonardo) fue el retrato de Mona Lisa. Obra famosa desde el momento de su creación, se convirtió en modelo de retrato y casi nadie escaparía a su influjo en el mundo de la pintura.

La mítica Gioconda ha inspirado infinidad de libros y leyendas, y hasta una ópera; pero poco se sabe de su vida. Ni siquiera se conoce quién encargó el cuadro, que Leonardo se llevó consigo a Francia, donde lo vendió al rey Francisco I por cuatro mil piezas de oro.

Perfeccionando su propio hallazgo del sfumato, llevándolo a una concreción casi milagrosa, Leonardo logró plasmar un gesto entre lo fugaz y lo perenne: la «enigmática sonrisa» de la Gioconda es uno de los capítulos más admirados, comentados e imitados de la historia del arte y su misterio sigue aún hoy fascinando. Existe la leyenda de que Leonardo promovía ese gesto en su modelo haciendo sonar laúdes mientras ella posaba; el cuadro, que ha atravesado no pocas vicisitudes, ha sido considerado como cumbre y resumen del talento y la «ciencia pictórica» de su autor.

El interés de Leonardo por los estudios científicos era cada vez más intenso: asistía a disecciones de cadáveres, sobre los que confeccionaba dibujos para describir la estructura y funcionamiento del cuerpo humano. Al mismo tiempo hacía sistemáticas observaciones del vuelo de los pájaros (sobre los que planeaba escribir un tratado), en la convicción de que también el hombre podría volar si llegaba a conocer las leyes de la resistencia del aire (algunos apuntes de este período se han visto como claros precursores del moderno helicóptero).

Absorto por estas cavilaciones e inquietudes, Leonardo no dudó en abandonar Florencia cuando en 1506 Charles d'Amboise, gobernador francés de Milán, le ofreció el cargo de arquitecto y pintor de la corte; honrado y admirado por su nuevo patrón, Da Vinci proyectó para él un castillo y ejecutó bocetos para el oratorio de Santa Maria dalla Fontana, fundado por aquél.

Su estadía milanesa sólo se interrumpió en el invierno de 1507 cuando, en Florencia, colaboró con el escultor Giovanni Francesco Rustici en la ejecución de los bronces del baptisterio de la ciudad.

Quizás excesivamente avejentado para los cincuenta años que contaba entonces, su rostro fue tomado por Rafael como modelo del sublime Platón para su obra La escuela de Atenas. Leonardo, en cambio, pintaba poco dedicándose a recopilar sus escritos y a profundizar sus estudios: con la idea de tener finalizado para 1510 su tratado de anatomía trabajaba junto a Marcantonio della Torre, el más célebre anatomista de su tiempo, en la descripción de órganos y el estudio de la fisiología humana.

El ideal leonardesco de la «percepción cosmológica» se manifestaba en múltiples ramas: escribía sobre matemáticas, óptica, mecánica, geología, botánica; su búsqueda tendía hacia el encuentro de leyes funciones y armonías compatibles para todas estas disciplinas, para la naturaleza como unidad. Paralelamente, a sus antiguos discípulos se sumaron algunos nuevos, entre ellos el joven noble Francesco Melzi, fiel amigo del maestro hasta su muerte.

Junto a Ambrogio de Predis, Leonardo culminó en 1508 la segunda versión de La Virgen de las Rocas; poco antes, había dejado sin cumplir un encargo del rey de Francia para pintar dos madonnas.

El nuevo hombre fuerte de Milán era entonces Gian Giacomo Tivulzio, quien pretendía retomar para sí el monumental proyecto del «gran caballo», convirtiéndolo en una estatua funeraria para su propia tumba en la capilla de San Nazaro Magiore; pero tampoco esta vez el monumento ecuestre pasó de los bocetos, lo que supuso para Leonardo su segunda frustración como escultor. En 1513 una nueva situación de inestabilidad política lo empujó a abandonar Milán; junto a Melzi y Salai marchó a Roma, donde se albergó en el belvedere de Giulano de Médicis, hermano del nuevo papa León X.

En el Vaticano vivió una etapa de tranquilidad, con un sueldo digno y sin grandes obligaciones: dibujó mapas, estudió antiguos monumentos romanos, proyectó una gran residencia para los Médicis en Florencia y, además, trabó una estrecha amistad con el gran arquitecto Bramante, hasta la muerte de éste en 1514. Pero en 1516, muerto su protector Giulano de Médicis, Leonardo dejó Italia definitivamente, para pasar los tres últimos años de su vida en el palacio de Cloux como «primer pintor, arquitecto y mecánico del rey».

El gran respeto que Francisco I le dispensó hizo que Leonardo pasase esta última etapa de su vida más bien como un miembro de la nobleza que como un empleado de la casa real. Fatigado y concentrado en la redacción de sus últimas páginas para su tratado sobre la pintura, pintó poco aunque todavía ejecutó extraordinarios dibujos sobre temas bíblicos y apocalípticos.

Alcanzó a completar el ambiguo San Juan Bautista, un andrógino duende que desborda gracia, sensualidad y misterio; de hecho, sus discípulos lo imitarían poco después convirtiéndolo en un pagano Baco, que hoy puede verse en el Louvre de París.

A partir de 1517 su salud, hasta entonces inquebrantable, comenzó a desmejorar. Su brazo derecho quedó paralizado; pero con su incansable mano izquierda Leonardo aún hizo bocetos de proyectos urbanísticos, de drenajes de ríos y hasta decorados para las fiestas palaciegas. Su casa de Amboise se convirtió en una especie de museo, plena de papeles y apuntes conteniendo las ideas de este hombre excepcional, muchas de las cuales deberían esperar siglos para demostrar su factibilidad e incluso su necesidad; llegó incluso, en esta época, a concebir la idea de hacer casas prefabricadas. Sólo por las tres telas que eligió para que lo acompañasen en su última etapa, la Gioconda, el San Juan y Santa Ana, la Virgen y el Niño, puede decirse que Leonardo poseía entonces uno de los grandes tesoros de su tiempo.

El 2 de mayo de 1519 murió en Cloux; su testamento legaba a Melzi todos sus libros, manuscritos y dibujos, que éste se encargó de retornar a Italia. Como suele suceder con los grandes genios, se han tejido en torno a su muerte algunas leyendas; una de ellas, inspirada por Vasari, pretende que Leonardo, arrepentido de no haber llevado una existencia regido por las leyes de la Iglesia, se confesó largamente y, con sus últimas fuerzas, se incorporó del lecho mortuorio para recibir antes de expirar, los sacramentos.

De Leonardo podríamos decir muchas cosas como que fue el inventor del helicóptero; el autor de la Gioconda; sospechoso de practicar la pederastia; diseñador de las armas más mortíferas que hubiera podido haber en su tiempo, los cañones; un excelente tocador de lira, capaz de doblar con los dedos la herradura de un caballo; modelo, cuando era joven, para el David de Verrocchio y de viejo para el Platón de La Escuela de Atenas, de Rafael; y por mucho que pudiéramos decir en estas líneas seguiría siendo Leonardo un gran desconocido.

6 comentarios:

Alberto dijo...

interesante, pero creo que habria que puntualizar algunas cosas:

1.- La segunda ilustración no es una obra de Leonardo, es un dibujo que imita buradamente los escritos de Leonardo. En esa image aparece un giroscopio, y los diseños de un seeway (un vehiculo electrico de 2 ruedas).Por tanto, creo que no se deberia para ilustrar un articulo sobre el de Vinci.

2.- la anecdota de la pintura que comenta Vasari es poco creible. Primero porque Vasari no conocio nunca a Leonardo y este no le iba a comentar una anecdota juvenil, tampoco conocio al padre de Leonardo (de hecho Vasari llama a Ser Piero, tio y no padre para que veas lo mal informado que estaba). Segundo, no creo que Leonardo tuviera tantos conocimientos para preparar una tabla y pintar, hoy es más facil que un chico tenga acceso a esos conocimientos, pero en el Renacimiento no era tan facil y más si vivias en un pueblo.

3.- La esfera de cobre, no es obra de Leonardo, sino del taller de Verrochio, como mucho participo en su elaboración. De hecho sabemos esto porque hay una nota en los escritos leonardianos que dice "recuerda la soldadura que se usó en la esfera de Santa Maria de las flores".

4.- Los talleres en el Renacimiento eran abiertos, los alumnos iban a
curiosear a otros talleres rivales. Por ejemplo, Botticelli estudio con Filipo Lippi, pero tambien estuvo en el taller de Verrocchio. Aunque Leonardo estuviera en el taller de los hermanos Pollaiolo, su estilo deriva directamente de Verrocchio, hasta su froma escultorica. Habría paralelismos entre "La dama de las primulas" de Verrocchio y la "Ginevra Benci" de Leonardo, o incluso algunas esculturas que se le atribuyen a Leonardo como un angel de barro en una obra de Verrocchio. Si te fijas, Leonardo abominaba de representar todos los musculos del cuerpo, como si hacian los Pollaiolo.

Alberto dijo...

5.- El cuadro en el que aparece retratado de joven es de Botticini, es un "Tobias y el angel" y no de Verrocchio, se dice que para el David de Verrocchio fue Leonardo el modelo.

6.- "El Bautismo de Cristo" tiene varias zonas que se atribuyen a Leonardo, como el paisaje de fondo de detras del famoso angel, El angel de la derecha y hasta el cuerpo de Cristo que fue repasado con oleo. Tampoco creo que fuera esta su primera obra, porque el movimiento del angel en contraposto y el dominio del modelado implica que tenia experiencia, seguramente participo en otras obras del taller antes (como en el "tobias y el angel" de Verrocchio, donde se le atribuye la pintura de un perro y hasta su intervención en el pez y en los brillos del pelo)

7.- La anecdota de que Verrocchio abandono la pintura al darse cuenta de la maestria de su alumno, es falsa forma parte de las anecdotas que repite sobre el maestro que es superado por su alumno. Verrocchio fue más escultor que pintor, y existen muchas más esculturas que pinturas atribuidas a él, además siendo practicos, a Andrea le venia bien que en su taller hubiera un pintor que llevase el peso de este tipo de obras, porque le liberaba a él de hacerlo y podía centrarse en lo que le gustaba, la escultura.

8.- La tecnica del oleo ya habia sido usada antes en Italia, tienes pintores como Antonello da Mesina y algunos pintores venecianos. Es verdad que en Florencia no era una tecnica normal. "El bautismo de Cristo" está pintado sobre tabla, como todas las pinturas que hizo Leonardo (si descontamos los murales como "la ultima cena", "la decoración de la sala delle asse" o "la Batalla de Anghiari"). Algunas de sus obras están en tela porque se traspasaron en epoca reciente.

9.- El "san Jeronimo" y "la Adoración de los magos" no son obras hechas en el periodo del taller de Verrocchio, es del periodo anterior a su partida a Milan.

Alberto dijo...

10.- Hay varias teorias sobre porque Leonardo partió a Milan. Los Medicis si que valoraron el talento de Leonardo, pero la competencia en Florencia era muy grande y Leonardo era un pintor dificil, lento y no acababa nada, por tanto, es normal que no tuviera una aceptación grande. Una de las razones para la partida, además de ese problema, es que Leonardo no fue nunca un neoplatonico, su forma de entender el mundo tiene que ver más con lo practico y lo experimental y eso en Florencia no funcionaba mucho, la filosofia Aristotelica que funcionaba más en Milan era mucho más afin a Leonardo. El hecho de que sus compañeros de estudios como Botticelli o Perugino fueran elegidos para decorar las paredes de la Capilla Sixtina pudo influir. Pero tambien Leonardo habia empezado a mostrar interes por otras cosas ajenas al arte, y alli no hubiera podido desarrollarlas. Estoy convencido que Leonardo necesitó otro ambiente menos competitivo para poder crear.

11.- A Lorenzo el Magnifico le interesaba más la escultura que la pintura, de hecho en la epoca en la que tuvo el poder, florecia más la pintura que la escultura. Si te fijas, a Leonardo le dio un trabajo en el jardin donde la gente estudiaba escultura, y si te acuerdas Lorenzo apoyó a Miguel Angel de niño, incluso llevandolo a vivir a su casa y dandole educación. No creo que Leonardo fuera ese tipo de artista que se pliega a la voluntad de un poderoso.

12.- A Leonardo le costó bastante ser admitido en la corte de Milán, no fue admitido rapidamente, de hecho solo despues de mostrar su talento como pintor en "la Virgen de las Rocas" le abrió ciertas puertas. Pero el hecho es que se dio cuenta que sino empezaba a estudiar y a culturizarse no iba a poder medrar en esa corte. La cuestión es que no uso el arte más que como cierta forma de darse a conocer, siempre busco trabajos alternativos y que no le obligasen a pintar o crear arte. Eso podría explicar porque pintó tan poco, sencillamente porque tenia otros intereses, y porque no admitia cualquier encargo (acuerdate la historia del retrato de Isabella d'Este, no quiso pintarlo, todo se quedó en el cartón, y eso que le hubiera implicado más encargos, pero por lo que he leido Leonardo se movia por contactos, Ginevra Benci era hermana de un amigo personal y en su casa dejó "la adoración" cuando partio para Milán)

13.- Leonardo no usó demasiado la perspectiva matematica en sus obras (como mucho en "la anunciación", "la adoración", "la santa cena". Su gran aportación fue la perspectiva aerea para crear profundidad, obviamente sabia de perspectiva. En cuanto a las matematicas hay que recordar que recibio lecciones de Luca Pacioli que fue alumno de Piero della Francesca.

14.- La ciudad diseñada por Leonardo, no tenia visos de ser realizada porque hubiera costado mucho dinero, y porque el duque no tenia interes en hacer que los habitantes de la ciudad tuvieran una vida idilica.

15.- Leonardo es uno de los mayores y mejores dibujantes de la historia, no solo por su talento, capacidad para captar los detalles y sus tecnicas innovadoras, sino tambien por su capacidad de plasmar las cosas de forma certera. En los escrito de Leonardo, el texto tiene menos importancia que las ilustraciones y eso se puede ver en las paginas de anatomia que se conservan en el Windsor. Para Leonardo el dibujo es la forma de registrar sus investigaciones.

16.- Creo que está claro que su taller no fue un taller al uso, y que le importó poco el talento de sus alumnos, de hecho produjo pocas obras.

Alberto dijo...

17.- La "Madonna Litta" no se podría decir que es una obra enteramente de Leonardo, como mucho es obra de colaboradores con retoques del maestro. El niño está desproporcionado sobretodo en la cabeza. El claroscuro es flojo y el paisaje de la ventana no es el tipico paisaje leonardiano.

18.- No creo que haya mucha duda de la paternidad del "Retrato de Lucrecia Crivelli", la sutilidad del modelado, la capacidad de captar y expresar lo femenino y el misterio es muy leonardiano y no creo que ninguno de sus alumnos fuera capaz de ello. Es verdad que la pose de la modelo no tiene el mismo movimiento helicoidal que "La dama del armiño", pero tampoco "el retrato de músico" tiene ese movimiento.

19.- "La virgen de las rocas" no pertenece al mismo periodo que "el retrato de Ginevra Benci". El primero es de su primer periodo milanes aunque aún conserve el estilo florentino, y el segundo es de su primera epoca. De hecho "el retrato de Ginevra Benci" tiene referencias a "la dama de las primulas" de Verrochio, y adolece de cierta falta de expresividad y modelado de la figura, algo que ya no pasa en "la virgen de las rocas". Si te fijas los retratos que hizo en Florencia todos tienen paisaje, en los que hizo en Milan todos tienen fondo plano u oscuro.

20.- No creo que los venecianos contrataran a Leonardo como ingeniero militar, como mucho le consultaron y este presentó proyectos, pero el hecho es que Leonardo apenas estuvo en Venecia y eso implica que no obtuvo trabajo alli. Creo que a los venecianos, las soluciones aportadas por Leonardo debian parecerles inviables y tambien pienso que el de Vinci no tenia mucho interes en que usaran sus ideas porque se temia el uso que iban a darles a sus inventos.

21.-La razón para que Leonardo abandonara el servicio a Cesar Borgia fue que presenció el asesinato de un amigo Vitellozzo Vitelli en 1502, a manos de los sicarios de Cesar Borgia. Leonardo apenas estuvo 1 año al servicio de este y lo de la enfermedad de Cesar fue posterior.

https://es.wikipedia.org/wiki/Vitellozzo_Vitelli

22.- El cartón para Santa Ana de Londrés se suele fechar sobre 1499 más o menos, por tanto es anterior a la segunda estancia en Florencia, el famoso cartón que describe Vasari es una mezcla entre este y el que tuvo que ejecutar para el cuadro del Louvre.


23.- El proyecto para desviar el Arno se llegó a empezar (lee el libro de Charles Nicholls "el vuelo de la mente) y hubieron problemas tecnicos y murieron bastantes personas, por lo que se suspendio.

Alberto dijo...

24.- En la segunda estancia de Leonardo en Florencia, la republica ya no mandaban los Medicis porque fueron expulsados. Entonces mandaba Pier Solderini, y ese es quien encargo "la batalla de Cascina" a Miguel Angel y "la batalla de Anghiari" a Leonardo.

25.-El claroscuro de la Gioconda estña inspirado en las imagenes generadas por la camara oscura y que tuvo que ver en sus experimentos y en las pinturas venecianas (estos usaban la camara oscura para ayudarse a pintar).

26.- Supongo que el hecho de dejar inacabada "la Batalla de Anghiari" motivo la vuelta de Leonardo a Milan, y más cuando antes de la uida de Milan tras la entrada de los franceses, se sabe que Leonardo estaba negociando con los franceses que estaban interesados en darle trabajo, porque el rey de Francia era admirador de Leonardo.

27.- El motivo para la vuelta a Florencia fue los litigios que tuvo con sus hermanos por la herencia de su padre, la colaboración con Rustici es algo que surgio, aunque viendo la obra general de Rustici y las esculturas atribuidas a Leonardo, me creo que fueron obras de Leonardo y no de Rustici, o al menos, tuvo mucho que ver en su realización.

28.-En esa epoca la gente avejentaba antes que actualmente, mucha de la actividad de Leonardo debia ser al aire libre.

29.- Marcantonio della Torre murio joven y eso impidio que el famoso tratado fuera finalizado. De todas formas parte de la culpa de que Leonardo no publicara el tratado de anatomia fue la prohibición en Roma por parte del papa de seguir con sus disecciones. Leonardo sabia a que se arriesgaba si le acusaban de necrofilia o de sacrilegio, le esperaba la tortura y la muerte. Creo que esa es una de las razones por las que acabo no publicando nada de sus investigaciones y más cuando estas contradecian lo que predicaba la iglesia catolica.

30.- No se sabe si acabo o no las 2 madonnas para el rey de Francia, solo se tiene referencia de que empezo a trabajar en ellas, pero teniendo en cuenta el numero de copias de la "madonna del uso" que debia ser una de esas obras, me creería que si que hizo una, al menos.

31.- El proyecto para el monumento ecuestre de Tivulzio no pasó de ser un proyecto, de hecho tuvo que ser un proyecto mucho más modesto. De hecho toma una de las primeras ideas para el monumento Sforza (un caballo rampante apoyado en una enemigo en el suelo).

Alberto dijo...

31.- El proyecto para el monumento ecuestre de Tivulzio no pasó de ser un proyecto, de hecho tuvo que ser un proyecto mucho más modesto. De hecho toma una de las primeras ideas para el monumento Sforza (un caballorampante apoyado en una enemigo en el suelo).

32.- El final de la segunda estancia en Milan se debe a la perdida de poder de los franceses.

33.- En Roma su labor fue más cientifica y tecnica que de artista. Teniendo a artistas jovenes como Miguel Angel o Rafael en proyectos grandiosos no creo que tuvieran mucho interes en dar ocupación a Leonardo como artista, además ya tenia mucha fama de lento y de no cumplir los contratos.

34.- Siendo zurdo, la paralisis del brazo derecho debia ser incomodo pero no le debia impedir dibujar. Puede que esa paralisis se deba a la ingestión de plomo. El albayalde que usaba para sacar luces en los dibujos se hace a base de plomo, y seguro que usaba saliba para disolverlo, el plomo es muy toxico. Resulta sorprendente que su abuelo sobrepasara los 90 años, su padre llegara a los 85 y el apenas a los 67, supongo que en parte fue los diferentes tipos de vida que llevaron.

35.- Como te he dicho, Vasari intentaba mitificar a los artistas y mucho de lo que cuenta no es verdad. El hecho es que Francisco I estaba a 3 dias de viaje de Amboise cuando murio Leonardo y no pudo estar presente. Lo demás es mito. Hay una anecdota de Benvenuto Cellini que estuvo tambien al servicio de Francisco I y cuenta que el rey comentaba "que no creia que hubiera nacido nadie que hubiera sabido tanto".

Siento el rollo que he metido, pero queria puntualizar ciertas cosas

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